Santuario CanCan
Escuela y Orgullo
En Santuario CanCan habitan los perros que, por su edad, condición de salud o experiencias de vida, no lograron encontrar una familia adoptiva. Aquí no son “residuos” de la sociedad: son seres valiosos, respetados y amados, que viven con dignidad hasta su último suspiro.
Después de años de dar segundas oportunidades, entendimos que algunos perros no necesitaban un hogar de paso, sino un hogar definitivo. Así, el Santuario se convirtió en un espacio de refugio, cuidado y amor incondicional, donde ellos son siempre el centro.
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perros y gatos rescatados
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procesos de adopción y asesorías responsables
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Perros protegidos de forma vitalicia en el Santuario CanCan
Lo que significa vivir en el Santuario CanCan
Creamos protocolos únicos y durante estos años salvamos vidas una por una, creyendo en lo imposible y sintiendo la magia de devolver la esperanza.
En 2018 tomamos una de las decisiones más difíciles y valientes de nuestra historia: dejamos definitivamente el rescate para enfocarnos en la prevención, porque entendimos que solo así podríamos reducir el sufrimiento desde la raíz.
Ese cambio significó cerrar las puertas del Santuario al ingreso de nuevos animales, lograr todas las adopciones posibles y quedarnos con los 16 más vulnerables: los viejos, grandes, negros, enfermos y discapacitados a quienes prometimos proteger por el resto de sus vidas.
¿Por qué es tan importante?
El Santuario no solo transforma la vida de cada perro que acoge; también nos invita a reflexionar sobre cómo tratamos a los más vulnerables. Es un símbolo de lealtad, un refugio canino de esperanza y un recordatorio de que la compasión no tiene límite de edad ni de condición.
Hoy nuestra manada está conformada por algunos perros que disfrutan de una vida digna y feliz. Cada uno de ellos representa nuestro compromiso con el amor incondicional, la gratitud y la coherencia: brindarles atención, cuidado y calidad de vida hasta el final.
Nuestra manada
En el Santuario CanCan convive la manada que hoy acompaña nuestro camino: perros mayores, sensibles y auténticos, cada uno con una historia que merece ser honrada. Aquí viven con tranquilidad, cuidados especiales y mucha dignidad. Conocerlos es comprender el verdadero significado de acompañar una vida.
Si esto te inspira, apadrina un perro y transformar su vida un día a la vez.
14/08/2011 |. 14/08/2013

Antes de llegar a nuestra manada, en las calles era conocido como “mango chupao”. Era un perro feliz, confiado y seguro, pero que una grave infección en sus pulmones, debido al frío y las fuertes lluvias de la temporada, pusieron en jaque su vida. Hoy es Capi: un perro sereno, pacífico y de espíritu libre que encontró en el Santuario CanCan un hogar donde por fin pudo sentirse amado y a salvo. Cada día nos recuerda lo valioso que es acompañar la vida con presencia, responsabilidad y ternura.
Convive con síndrome de Cushing desde 2022 y es sobreviviente de una colecistectomía compleja. Requiere medicamentos permanentes para proteger su hígado, páncreas y sistema endocrino. Aunque su cuerpo necesita cuidados especiales, es un perro feliz al lado de los humanos que él eligió como familia.
20/11/2012 | 20/11/2014

Llegó a CanCan Callejero siguiendo un llamado del destino: venía en busca de su reina… y la encontró en Bella. Desde entonces, Nutello se convirtió en su compañero inseparable y en el líder noble de nuestra manada, guiándola con una mezcla perfecta de templanza, dulzura y una sabiduría que solo dan los años vividos con intensidad.
Es sobreviviente de un cáncer agresivo que logramos contener con quimioterapias, tratamientos que le salvaron la vida, pero también dejaron huellas profundas en su cuerpo. Hoy su hígado y vesícula requieren vigilancia constante y cuidados permanentes. A sus 13 años, y con su imponente tamaño, convive además con artrosis degenerativa, lo que implica suplementos y manejo del dolor para asegurarle bienestar y movilidad cada día.
11/12/2014 | 11/01/2015
Papayita llegó siendo apenas una cachorra herida y abandonada, y aun así tuvo la valentía de recorrer más de 600 km en moto hasta encontrar su hogar aquí. Desde el primer día se volvió vida pura: agua, alegría y diversión. Sus tesoros favoritos son sus Kongs, los palitos que persigue con absoluta devoción y esas mañanas sagradas de juego que le iluminan el espíritu.
Cuando recibimos la noticia de su cáncer de piel y su parálisis facial, el impacto fue profundo… pero Papayita jamás ha sido una perrita fácil de derrumbar. Con el apoyo del equipo médico y una rutina pensada para cuidarla del sol y fortalecer su sistema nervioso, hemos logrado contener la enfermedad y proteger su calidad de vida. Ahora sus juegos tienen horarios definidos, pero cada día nos recuerda que la resiliencia también puede verse como una cola que no deja de moverse.
11/01/2015 | 11/04/2015
Goya tenía tres destinos posibles: la muerte, la feralidad o CanCan Callejero. El primero lo esquivamos, el segundo aún lo transitamos con paciencia, y el tercero se convirtió en el mayor regalo que pudimos ofrecerle… y que ella pudo recibir. Hoy celebramos su rareza indomable, esa intuición casi mágica con la que anuncia peligros para sus hermanos, y su carita de cupcake cuando quiere un trato especial.
A lo largo de su vida ha tenido varios accidentes propios de su espíritu aventurero, pero hace poco volvió a desafiar a la muerte tras una grave obstrucción estomacal que requirió una cirugía compleja y muchos días de recuperación. Hoy sabemos, con el corazón en alto, que su vida ha sido próspera gracias a nuestro compromiso, incluso cuando el entorno no siempre logra contener su impulso salvaje… un impulso que, aun así, no le impide amar este espacio con toda su alma.
12/03/2014 | 12/03/2017
Zanahoria es una de esas historias que hoy impulsan la creación del Ecosistema CanCan. La rescatamos de un albergue donde, en teoría, debía recuperarse, pero que terminó siendo una prisión que anuló sus necesidades, sus deseos y su dignidad. Allí aprendió a defender su espacio, su comida y, muchas veces, su vida. Cuando llegó a CanCan Callejero, comenzó un proceso de desaprender para reconstruirse desde un lugar más seguro: la confianza, el respeto y el amor.
Hoy su pasado ya no es sombra. Vive su vejez honrando su nombre: haciendo huecos y enterrándose en la tierra para renacer una y otra vez, cada día más tranquila, más luminosa, más ella. Y sobre todo, más amada.
05/05/2016 | 05/07/2016

Llegó siendo apenas una cachorra frágil, debilitada por una enfermedad, de no haberse cruzado con nosotros, quizá habría quedado sin nombre, sin hogar y sin historia. La cuidamos durante años con devoción absoluta, pero había algo que no terminaba de encajar: su energía seguía melancólica, su pelaje opaco, su apetito disminuía y, aun así, su peso aumentaba.
Entonces aprendí una lección que atesoro hasta hoy: nunca debo normalizar lo que mi intuición me dice que no está bien. Tras varios procesos médicos, encontramos la respuesta que tanto buscamos: hipotiroidismo. Una vez inició su tratamiento, Candelaria renació como un ave fénix, convirtiéndose en una perra negra de pelaje brillante, figura esbelta y una vitalidad que ilumina cada rincón del Santuario. Hoy es alegría pura. Una explosión de vida que nos recuerda cuán transformador puede ser observar, insistir, acompañar… y confiar.
23/09/2010 | 23/09/2016

La vida de Segovia es un recordatorio de lo inmensa que puede ser la resiliencia. Tras una historia marcada por el maltrato, la injusticia y el abandono —experiencias que dejaron cicatrices profundas en su forma de relacionarse con los humanos y que le costaron su ojo derecho—, llegó al Santuario para encontrar, por fin, un lugar donde nadie la persigue ni la hiere. No disfruta las caricias humanas, pero en la manada, y especialmente en Fresa, encontró la seguridad que tanto necesitaba.
Hoy enfrenta una compresión medular que requiere manejo del dolor de por vida, además de varios procesos respiratorios crónicos que vigilamos de cerca para asegurarle bienestar en su vejez. Segovia no busca mimos, pero sí agradece un mundo que, por fin, la deja vivir en paz… y nosotros la acompañamos con respeto, paciencia y cariño.
08/07/2017 | 08/09/2017

Pu, con su pequeñez, nos cautivó y amplificó todo a su alrededor. Llegó a sanar heridas que parecían imposibles, mientras nos regalaba presencia plena y una ternura que sostenía en los momentos de mayor dolor. Era apenas una cachorra que cabía en la palma de mi mano, cuando lo que parecía una simple parasitosis, comenzó a revelar algo más serio.
Su primer año fue un desafío constante: un apetito difícil de entender, problemas gastrointestinales severos y una larga ruta de especialistas, exámenes y diagnósticos inciertos. Hasta que, por fin, llegó la respuesta: enfermedad inflamatoria intestinal, una condición autoinmune que requiere cuidados especiales de por vida. Con la orientación correcta y el aprendizaje que la misma Pu nos ha pedido cultivar, hoy podemos ofrecerle una vida plena, estable y amorosa. Y ella, desde su pequeñez luminosa, nos recuerda cada día que el amor también puede ser una fuerza que sana hacia adentro.
22/05/2016 | 22/11/2017
Fresa llegó a poner nuestra vida patas arriba. Es un terremoto de emociones, instintos y obsesiones que vino a enseñarnos lecciones profundas de paciencia, empatía, responsabilidad y amor incondicional.
Su bienestar ha estado en jaque más de una vez: la dermatitis severa con la que fue rescatada, las heridas en sus patas, sus rodillas defectuosas que requirieron cirugías complejas y una lista interminable de alergias e intolerancias a medicamentos que han puesto su vida en riesgo y han hecho su manejo médico todo un desafío. Pero, por encima de todo eso, está su personalidad impredecible, esa chispa salvaje que la lleva a enfrentarse con la manada constantemente.
Aun así, Fresa es una maestra en nuestra vida. Es orgullo, aprendizaje constante e invitación diaria a adaptarnos para ofrecerle bienestar sin apagar su esencia ni limitar lo que necesita expresar desde su naturaleza.
El muro de los recuerdos
Ellos ya no están en este plano, pero su presencia permanece entre nuestras rutinas, nuestros recuerdos y nuestra misión. Este muro es un gesto de gratitud hacia las vidas que tocaron la nuestra y siguen guiando nuestro camino.
Gracias por lo vivido.
Su energía aún sostiene este hogar.

12/08/2003
12/08/2011
12/12/2015
La semilla inolvidable que dio origen a CanCan Callejero.
06/02/2015
10/02/2015
Llegó herida, luchó con valentía y partió en silencio.

04/01/2006
04/01/2016
14/07/2020
El amor renovó su historia y lo acompañó hasta el último suspiro.

31/07/2007
31/07/2016
14/07/2022
Ilusión, sufrimiento y redención: símbolo de la dignidad de ser vista y acompañada hasta el final.
07/12/2011
07/04/2012
18/01/2025
Mi reina sin corona: me enseñó a amar la esencia y a soltar con amor.

05/07/2011
05/07/2015
19/08/2025
Luchó contra sus fantasmas hasta el final. Aquí encontró la única paz que conoció.
12/09/2003
12/09/2012
07/10/2015
Mi gran reto. Mi gran maestro. El que nos mostró que cuando se quiere, se puede.
24/07/2011
24/07/2015
22/08/2015
Aquí encontró, al fin, la oportunidad de amar y ser amada sin condiciones.
26/06/2016
26/06/2016
Liberamos su sufrimiento y la abrazamos hasta que encontró paz.

06/03/2012
06/03/2015
04/09/2024
Mi compañera negrita, mi reino aparte. Agotó sus siete vidas en mis brazos.

10/12/2002
10/12/2022
11/02/2025
Vivió 24 años y murió, por fin, con dignidad, calor y reconocimiento.

03/12/2013
03/02/2014
13/10/2017
Un regalo perfecto, puro y fugaz que el universo nos confió.
22/10/2015
06/11/2015
Rescatado del abandono más cruel, encontró al fin descanso a su dolor.
02/09/2006
02/09/2016
16/02/2017
Llegaste por un instante y me dejaste un amor que no conoce fin.
10/12/2014
10/08/2015
06/05/2024
Del miedo profundo a la confianza absoluta: su manada fue su hogar.

19/07/2011
19/07/2015
11/05/2025
Sanó su corazón herido y me dejó lecciones de humildad y vejez.
Sé parte de la transformación
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Club CanCan
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Santuario CanCan
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